
Mi amigo Miguel Moya, es un mal educado. Hay mucha gente, que no te va ha perdonar, el haberte ido sin despedirte, como por ejemplo tu madre Maria, tu padre Miguel , tus hermanos Javi y Rocio, el sin fin de amigos que tenías, y por supuesto yo.
Por primera vez en mi vida, esa fria cifra de fallecidos en carretera, tiene un nombre propio, mi amigo Miguel Moya, y como él, sesenta Miguel Moya más, con sus respectivos padres, hermanos, novias/os, maridos, esposas, hijos presentes e hijos futuros, que no llegaremos a conocer.
Miguel, para el que ha perdido la oportunidad de conocerlo, no era un hombre muy alto, pero tenia una envergadura personal, inmensa. Adoraba a su familia, de la cual siempre estaba muy orgulloso.
Me entristece mucho, que aquel mal de amores tuyo, te hiciera desaparecer y te eclipsara durante tanto tiempo y que cuando por fin resurge Miki, porque no era Miguel, sino Miki, ese feo jueves santo se nos va.
